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¡Se nos está acabando el tiempo!


Ya de por sí es difícil crecer como para que estemos siempre intentando saciar las expectativas de los demás. Desde muy pequeños somos bombardeados con ideas que supuestamente son las correctas y es un patrón que debemos de seguir.

Y pienso que todos en algún momento de nuestras vidas, nos han hecho este tipo de comentarios, que causa una presión, y es bastante incomodo.

-¿Y cuándo tendrás un novio/ novia?” ¡Estás llegando a viejo/vieja y aun no te has casado!

�-Ya con tu edad es para que tuvieras una familia formada y un matrimonio!

�-¡A los treinta es difícil encontrar hombres o mujeres solteros!

�-¡Ponte las pilas te vas a quedar jamona . Son algunas de las frases más comunes que ejercen una presión social y que se escuchan en círculos de amigas, trabajo y familiares .

DEJEN DE PRESIONARNOS, NO SABEN LO INCOMODO Y MOLESTO QUE ES TENER QUE ESCUCHAR DIARIAMENTE QUE EL TIEMPO SE NOS ESTA PASANDO. LA FUERTE PRESIÓN QUE NOS HACEN, PROVOCA QUE AL FINAL SELECCIONEMOS MAL, O PUEDEN LLEGAR A CONFUNDIR LAS PRIORIDADES EN LA VIDA DE UNA PERSONA.

Buscar la aprobación de los demás es riesgoso y fútil, sentirse aprobado por Dios es seguro y eterno.’ Melissa Torres Garay

Con esto me encontré hace algún tiempo en una de mis redes, hoy que lo volví a encontrar decidí compartir algo con ustedes. Releyendo, recordé que en algún momento de mi vida, también fui víctima y creo que hasta victimaria, en el mismo contexto de lo que denuncia, Melissa en su publicación.

Reflexionando un poco sobre ello, caí en la cuenta de que todo sigue igual, esos victimarios aún están ahí, pero… Algo definitivamente sí cambió, y es que a pesar de ser aún el blanco de ellos, no soy su víctima, sino la prueba de que cada vida tiene un contexto y que la mía no cabe en ningún pretexto, así sea propio, y mucho menos si es ajeno.

Todos y todas de alguna manera nos hemos visto envueltos en algunos de los pretextos, que ella menciona, ya sean propios o ajenos. Lo bueno, o más bien, lo que podemos rescatar de ello es; que así como de alguna manera nos condicionaron para pensar y o actuar de una forma determinada. En otros casos esos mismos pretextos; nos enseñaron a pensar de manera completamente opuesta a lo esperado, y abrieron nuestros ojos.

A todo esto, el hecho de haber crecido condicionados o más bien obligados a ser o actuar según un pretexto, sea cual sea, no determina definitivamente nuestra realidad.

Es decir, que si toda la vida me han dicho que los hombres por el hecho de tener pene, pueden actuar como cualquier perro viejo, y las mujeres por ser tales, tienen que aguantarlo, ese enunciado, no necesariamente tiene que ser una realidad en la vida de nadie que escoja pensar diferente. Porque cuando aprendemos a pensar por nosotros mismos los pretextos de otros, les pertenecen a esos otros.

Finalmente, nadie además de uno mismo va a vivir con las consecuencias que generen sus acciones. Sí, la presión está. Sí, somos muchas veces, aplastados por ella, pero al final; ni los que presionan, ni la presión van a vivir las consecuencias de dichas decisiones. Y si se nos está acabando el tiempo, ¿por qué íbamos a escoger vivir según como otros nos direccionen?


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